Posts Tagged ‘jóvenes’

Cuál es tu problema?

noviembre 17, 2010

Eso. Cuál es tu problema? No estaba. Me tuve que ir. Tuve que dejar de escribir. El Mosquito dejó de batir sus alas. Y qué?

Nunca te pasó? Nunca te aplastaron contra una pared? Nunca te arrancaron las patas entre carcajadas e insultos? Nunca te ahogaron en una tasa de té caliente? Nunca te encerraron en un puño hasta dejarte sin aire, ahogándote con tu propia lengua? Nunca recibiste, en la indefensión absoluta, un certero golpe de periódico que deja todo cancelado, suspendido para dentro de mil vidas? Al Mosquito le pasó.

Desde ese lugar donde me quedé, casi como quien está mirando un vídeo, pude ver todo lo que pasó en estos meses. Sin atinar a moverme, vi juventudes en pie de guerra, políticos en campaña electoral, sindicatos en decadencia, economías respirando de mentira y familias sucumbiendo de verdad. Lo ví con los ojos vidriosos de un Mosquito mudo, disecado.

Sin embargo, una vez más, unos imberbes vinieron a fastidiarlo todo. Nada es más tranquilizador que un certificado de defunción. Y ahí tuvieron que venir, niñatos buenos para nada, a decir que no, que nada de finales. Que al contrario, que ahora viene lo bueno. Que es el tiempo de decir lo que otros no dicen. Que es momento de pensar, de hablar, atropellar, enloquecer,  arrollar, amedrentar y revolver a estos que permanentemente “dicen poco, porque saben poco!”. Tiempo de sacudir a los que, como el Mosquito, veían con ojos de lata como la mugre lo cubre todo.

Sabido es que a este alado, dar guerra le gusta más que a un político una cámara. Así que aquí estamos, gracias a Calle 13, al Residente, al Visitante, de nuevo listos para el vuelo.

Calle 13, estos tremendos puertorriqueños (ya hablaremos de ellos y su música), sacan disco nuevo, “Entren los que quieran”. Este primer corte de su disco, “Calma Pueblo” fue censurado en muchos países latinoamericanos. Así que ahí lo tienen. Querías sopa? Pues toma dos tazas.

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De mayor voy a ser águila

junio 27, 2010

Él no suele hablar por hablar. Durante sus primeros años no se prodigaba en palabras. Con gestos aprendió a dar a conocer sus necesidades y deseos. Muchas veces los gestos eran acompañados por diferentes tipos de sonidos, casi gruñidos, que los demás tuvieron que aprender a interpretar para poder calmar la angustia de un pequeño que no sabía aún expresarse a través de las palabras. Con el paso de algunos años, poco a poco se animó a decir lo que quería, lo que veía, lo que pensaba. Uno de esos días, sentado en su sillita trasera del coche, dijo con la serenidad de quien tiene certeza del futuro: “De mayor voy a ser águila”. El conductor, que había escuchado claramente la sentencia, apagó la radio que transmitía las noticias de la tarde y el silencio acompañó el resto del viaje hacia la clase de natación. Aquel silencio permitió a ambos deslizarse serenamente hacia la profundidad de sus pensamientos. El pequeño continuó viendo, que no imaginando, sus alas desplegadas, planeando de manera circular en lo alto de las montañas nevadas, las más altas, las más imponentes. El conductor, comenzó un ruidoso proceso interno de preguntas sin respuesta.

La más dura: Si un niño, antes de sumergirse en el periodo de escolarización, de mayor va a ser águila, y doce o catorce años después, luego de gozar de todos los recursos educativos, profesores dedicados a su educación, orientadores, estrategias pedagógicas, metodologías, herramientas didácticas, etc, ya no quiere ser nada, no estaremos haciendo algo mal?

Los niños del cable

abril 16, 2010

Prácticamente sobran las palabras. Sin embargo es imposible dejar de mirar aquí cerca, Madrid, España, Europa. Pensar en los mil y un debates educativos, estériles, muertos, inofensivos. Cuando la educación es una obligación más que un derecho al que se aspira y se defiende, es probable que estemos hablando de sociedades muertas. Muertas de vejez, de polvo, de aburrimiento, de saciedad. Del otro lado, si la educación es un lujo al alcance de unos pocos, tal vez se trate de sociedades heridas de muerte. Jóvenes, vivas, desequilibradas, y con heridas mortales.

Recurrir al vídeo de los niños del cable, recogido en You tube,  es probablemente criticable. Y establecer comparaciones entre sociedades tan diversas, dirían los expertos y políticos, es hacer demagogia. Seguramente tienen razón. Pero de todas maneras, el caso es que al Mosquito las razones le entran y le salen por un único y misterioso sitio mosquitil. Y este Mosquito, con vídeo o sin vídeo está dispuesto a envenenar su aguijón para enfermar a quienes han hecho del debate educativo esta mierda vacía de significados, de importancia, de vida. Que la autoridad del profesor, que la motivación de los alumnos, que la introducción de las nuevas tecnologías, que la inmigración…Vergüenza debería dar hablar de estas estupideces. No es este el problema, amigos. El problema es que esta sociedad murió hace algún tiempo ya. Y hay quienes insisten en alargar su velorio.

De todas maneras, piensen que esto lo dice un Mosquito, por lo tanto ni es verdad, ni caso hay que hacerle. Pero si alguien le preguntara su opinión, es probable que dijera que lo mejor es velar al muerto toda una noche, llorarlo si es el caso, al día siguiente enterrarlo y luego a atender a los que vienen detrás, como estos, los del cable.

FUENTE: You Tube, Alsinopp,

El documental es de Pirry un periodista colombiano

No despierten al abuelo

marzo 22, 2010

No despierten al abuelo. Déjenlo que siga descansando, deslizándose por su sueño eterno. Que no vea lo que ha quedado de todo aquello.

Días atrás, en Madrid, en el marco de la mesa de Diálogo Social que reúne a la patronal (CEOE), sindicatos (CC.OO y UGT) y Ministerio de Trabajo, irrumpió una nueva idea que, según sus impulsores era la que traería la solución a los graves problemas de empleo que atraviesa el país. La propuesta fue de esas que erizan la piel y de las que si hubiera en frente una sociedad normal, la habría llenado de indignación y la encontraría resistiendo en la calle. Nuevos contratos para jóvenes, de eso se trataba. En condiciones muy favorables: para jóvenes menores de 30 años, con una duración de 6 meses prorrogables a un año, sin cotización a la seguridad social, sin indemnización por despido y por el salario mínimo interprofesional. Si no fuera porque un mosquito nunca acierta, me arriesgaría a afirmar que era un contrato basura. Tenía toda la pinta. Cuestión que al día siguiente lo desmintieron. Nunca, pero nunca de los nunca jamases ellos sugierieron nada parecido. Por sus cabezas nunca pasó semejante idea. Igual, dijeron, habría que dabatir alternativas en esa dirección (eso quiere decir que pronto será una realidad).

Si el abuelo despertara y viera las condiciones en las que trabajan los jóvenes (si es que tienen empleo), probablemente desearía volver al cajón. Si viera el descaro y la impunidad con la que hoy día, aquellas personas contra las que se enfrentó en su juventud, sueltan propuestas escandalosas, practicamente esclavizantes, que borran de un plumazo todos los derechos por los que generaciones enteras dejaron la vida, es probable que deseara que lo dejen tranquilo bajo tierra. Pero si además de esto viera la apatía y la resignación de tantos trabajadores, jóvenes en el paro, adultos con toda una vida de trabajo en condiciones cada vez más precarias, tal vez se avergonzaría.

Durante el siglo pasado, en el seno de la sociedad se vivía una continua lucha entre fuerzas o clases. Esta dinámica social quedaba manifiesta en sucesos significativos, movimientos, revoluciones, represiones, protestas, organizaciones, nuevas represiones, etc. De esta manera se construyeron los derechos civiles en el siglo XX, a base de lucha y de sangre. Nunca imaginaron aquellos poderosos que vieron recortados sus beneficios a fuerza de conflictos, que un siglo más tarde, recuperarían el terreno y ganarían aún más, sin derramar una gota de sudor, ni pegar un tiro. Algunos creen que gracias a la TV. Otros que a base de deseducar a la sociedad. La cuestión es que la batalla por los derechos sociales y laborales la han ganado de manera indiscutible. Y el abuelo, aunque no lo sepa, la ha perdido.

Si hoy día, Díaz Ferrán y sus secuaces son capaces de jugar con la opinión pública de manera tal que más tarde o más temprano puedan imponer su “solución”, es porque la salud de esta sociedad está en las últimas. El tiempo que le queda es el que tarde en ir a reunirse con el abuelo.

Imagen: cortesía de Morgue File

Alumnos inmigrantes. La profecía autocumplida

febrero 16, 2010

“Rafael es un chico de 16 años de origen dominicano que vino a vivir a Madrid por reagrupación familiar desde hace dos años. En la actualidad se encuentra escolarizado en un instituto de su distrito de Aluche, pero no se siente a gusto por muchos factores. Su acogida e integración en el ámbito familiar, en el centro educativo y en el barrio está siendo muy difícil por una serie de incomprensiones y malentendidos que se van sumando a su vida cada día.

De una parte sus profesores piensan que Rafael era una buena persona cuando ingresó en el Instituto, pues valoraban en él su ingenuidad y su silencio. Pero su opinión respecto al chico ha ido cambiando pues ven con desconfianza y a través de múltiples prejuicios las nuevas relaciones de amistad que el chico va estableciendo en este nuevo entorno. No entienden como Rafael desaprovecha la oportunidad de vivir en un ambiente -más desarrollado económicamente- para hacerse amigos y amigas de verdadero provecho para su desarrollo. Los profesores, en su mayoría, piensan que se desperdicia, e incluso pierde el tiempo y la posibilidad de labrarse un buen futuro, juntándose con chavales que se socializan por costumbre en la calle y se identifican con el movimiento sociocultural del hip-hop. Se escandalizan porque cambió su indumentaria por ropa de mayor tamaño. No saben que ese hecho es en si mismo la prueba de que su relación de amistad está basada en la solidaridad, pues entre los miembros de su panda se intercambian o dejan la ropa como lo hacen los hermanos mayores a los menores. Su grupo, aunque fuera pacifista y deportista, es para la sociedad una “banda latina”, y por ende, se los relaciona con actos inmorales y hasta si se tercia delictivos. Para muchos profesores, los jóvenes hijos de inmigrantes, nacidos o no en el país, sólo tienen futuro académico si se relacionan con autóctonos, como si no existiera también en dicha población los fenómenos de deserción y absentismo escolar.

Su madre, por su parte, desconoce la personalidad, gustos e intereses de su hijo. Lo adora, pero no sabe quién es su hijo en realidad. Ambos tienen poco tiempo de convivencia juntos. Se puede decir que son extraños porque durante más de 10 años han vivido separados, pues ella para buscar un futuro mejor a su familia viajó hace más de 10 años a España, dejando a sus padres al cuidado de Rafael. Durante esta última década no ha parado de trabajar para conseguir el dinero suficiente para cumplir a cabalidad los requisitos que exige el trámite de reagrupación. Además, ella ahora tiene una nueva pareja y un hijo de su última relación, y no le queda tiempo para ahondar en sus relaciones familiares, y mucho menos para tejer redes sociales. Lo poco que conoce de su hijo son las quejas que mes a mes recibe de los profesores. Ella no sabe cómo ayudarle en su integración, desconoce los motivos de su desarraigo y las etapas de este proceso. Además no sabe quién o quiénes pueden ayudarle a su hijo, y a ella misma, en este sentido. Al parecer no existen agentes sociales capacitados para ello. Por tanto, su madre se debate entre el sentimiento de culpabilidad por el abandono forzado al que sometió a su hijo, y por otra parte, se siente superada por lo que escucha de los demás acerca de él. Muchas veces termina dándole la razón a los profesores acerca de las pocas posibilidades que tiene su hijo para labrarse un futuro próspero tanto en España como en República Dominicana pues se termina creyendo lo que dicen los medios y la sociedad acerca de éstos jóvenes. (more…)

El fontanero frente a la orquesta. Se viene el nuevo pacto educativo.

enero 5, 2010

Según informaciones que nos acercan nuestros alados agentes, algo se está moviendo en el ámbito educativo: “El Gobierno y la oposición ven viable un pacto por la educación”

Y los mosquitos temblamos. Temblamos de solo pensar que asistiremos a un nuevo pacto educativo acordado por políticos y a lo sumo, por los sindicatos mayoritarios. Un fenómeno de la naturaleza que por común, no deja de sorprender. El fenómeno de legislar, organizar e intervenir en asuntos de los que no se tiene el conocimiento necesario, por no decir ni puñetera idea. Una tragedia similar al caso del informático preparado en el quirófano para realizar una operación a corazón abierto. El fontanero frente a la orquesta. El vendedor de seguros, con sus mallas y su tutú a punto de salir a escena. Y el cartel dice: El Cascanueces.

Podemos admitir que nuestros representantes no tienen que saberlo todo sobre todo. Pero sí legislan y deciden sobre todo y para todos.  Suponemos entonces que cuentan con asesores capacitados y que escuchan el consejo y las propuestas de todos los actores implicados en el ámbito educativo. Y que este consenso, fruto de la reflexión y el más amplio debate entre todos los protagonistas es luego incorporado al debate legislativo. Pero ahí es donde suele fallar la fórmula. La clase política, la que conocemos, la de carne y hueso que vemos todos los días, se aboca a un pacto por la educación. Ellos lo preparan, lo amasan, lo cocinan y nosotros lo comemos. Esa clase política, y no otra, va a realizar una operación a corazón abierto. La misma que vive cautiva de sus obediencias partidistas, de sus intereses electorales, de su componendas regionales, de sus negocios sucios, de sus odios y rivalidades internas, de su civismo de pacotilla, de su hipocresía, cinismo, y doble moralidad permanente, de sus privilegios; esa, va a rescatarnos del profundo desconcierto educativo reinante. Un pacto político por la educación es una mala noticia, porque deberíamos estar hablando de un pacto social.

Cuando la realidad pone sobre la mesa problemas o noticias que afectan a un sector específico (taxis, agricultores, pescadores, etc) uno pude sentir mayor o menor solidaridad, pero es lógico pensar que la solución la deben encontrar entre los grupos o sectores implicados. Sin embargo cuando el tema es la educación, la responsabilidad es de todos. La influencia que una determinada política educativa tiene sobre el desarrollo social, económico, tecnológico o cultural de un país es primordial. Por otro lado, si enumeramos a los actores principales en el ámbito educativo y los factores fundamentales que lo influyen, prácticamente nadie queda fuera: niños/as, jóvenes, profesores/as, directivos/as, familias, AMPAS, profesionales, catedráticos/as, religiosos/as, jueces, servicios sociales, investigadores/as, científicos, empresarios/as, sindicatos, políticos, legisladores/as y la lista sigue. Siendo tantos y tan variados los protagonistas, por qué la decisión de pactar y los puntos sobre los cuales pactar, será diseñada y aprobada por unos pocos?

Entonces surge una pregunta: serán capaces los políticos de abrir espacios y foros de debate y reflexión con todas las partes implicadas en la educación?

Cuando nos referimos a abrir espacios, no pensamos en un grupo de ocho expertos, representantes de distintas logias educativas que se reúnen tres veces y acuerdan un documento para presentarle a la comisión de turno (eso es exactamente lo que sucede y va a suceder). Abrir espacios de participación ciudadana es poner patas arriba la ciudad, tomarse el tiempo necesario; abrir grupos de reflexión barrial, en cada distrito, luego en provincias, comunidades autónomas y en todo el territorio; analizar de manera autocrítica las fortalezas y debilidades de cada uno de los actores, trabajar con teóricos y especialistas para que realicen diagnósticos profundos y acerquen estrategias; dedicar jornadas enteras en los centros educativos para que debatan directivos, profesores, alumnos y familias; preparar herramientas a través de la web que propongan guías de debate a los diferentes grupos y los conecte entre ellos; generar encuentros entre los legisladores y los protagonistas; obligar a los políticos a recorrer los centros educativos de todos los niveles; debatir en televisión, en radio, en prensa, en internet; acercar experiencias educativas de otros países más avanzados a los colegios, a las universidades, a los barrios; facilitar el debate; promover y educar la participación directa y el protagonismo social, dar ejemplo en el parlamento de educación, respeto, exigencia, altura, apertura. En esto sí que vale la pena gastarse el presupuesto (les suena Madrid 2016?).

Un pacto social por la educación antes que un pacto político. Esa es la jugada. Hacen falta jugadores.

¿Es el ejército una salida para los jóvenes?

diciembre 16, 2009

Leemos en un periódico andaluz que casi 4000 jóvenes malagueños han solicitado en las últimas convocatorias el ingreso en el ejército para huir de la crisis.

Pastando+en+la+Puerta+del+Carmen

El ejército ofrece a los soldados un salario variable, con un mínimo de cerca de 15000 euros anuales que se puede incrementar en función del destino. Igualmente el ejército, como siempre, mantiene para los militares un gran número de privilegios y de condiciones que el resto de los ciudadanos ni siquiera pueden aspirar a obtener, y que van desde la homologación y el reconocimiento de titulaciones civiles por estudios militares de poco esfuerzo, hasta la obtención de ayudas  económicas para vivienda, economato y otros.

Ahora bien, y aún a un precio tan insolidario, ¿es una opción adecuada para los jóvenes pertenecer a una institución que promueve valores autoritarios, reaccionarios y machistas, que participa en acciones de guerra e injerencia en otros países, que hace de la violencia y del uso de las armas su razón de ser, que cuenta a sus espaldas con muchos episodios de ruptura de la conviviencia y de dictadura y que pasa por ser una de las más peligrosas, poco transparentes y nefastas de la humanidad?

Si la razón de entrar al ejército es conseguir privilegios, la realidad es que el ejército ofrece bien poco y poco ético a los jóvenes. Si se trata de correr aventuras o de salir del hogar paterno, existen formas más edificantes y realizadoras de hacerlo.

Dejamos abierto el debate con esta pregunta que, creemos, ronda la cabeza de muchos jóvenes y la preocupación de muchos adultos.

Asamblea de Madrid: ellos ganan

noviembre 20, 2009

Como habrán podido comprobar, mis dotes de espía ya han sido probadas en el recordado episodio de los profes. Por lo comentarios recibidos, entiendo que no lo hice mal. Pero todo Mosquito necesita mejorar, perfeccionarse. Por eso, esta tarde he tenido el placer de acudir a la escuela que todo alado desea, la meca de los insectos, el templo del espionaje: la Asamblea de Madrid.

Acudí de incógnito a una comparecencia sobre Educación, específicamente sobre Formación Profesional. Como era de esperar, nadie reparó en mi presencia, así que pude elegir sitio. El hemiciclo, semivacío. Ya estarán por llegar, me dije a mi mismo, pensando en los diputados y también en el público que no daba señales de vida. Gracias a mis informantes, me había llegado el dato de que esa tarde se tratarían temas importantes de Formación Profesional (F.P.) y que el ambiente profesoril estaba muy movilizado ya que sufrían en carne propia los efectos y defectos de la política educativa madrileña. Por lo tanto, daba por hecho que las tribunas estarían a rebosar. En otra de mis misiones, oí decir a diferentes profes que la F.P. estaba muy mal, que los currículos no estaban terminados ni actualizados, que nadie sabía a dónde habían derivado a los numerosos alumnos que no lograron plaza en los diferentes grados a los que pretendían acceder, que la financiación para las becas Erasmus era prácticamente nula, que el nivel de inglés otro tanto, y así infinidad de críticas y análisis de primera mano sobre un asunto que nadie conoce mejor que ellos. Supe además, que casi todos los I.E.S. que imparten F.P. fueron invitados a acudir al Pleno y por eso me esperaba un ambiente interesante. Viéndome revolverme para todos lados, una mosca vieja y fondona que descansaba sobre el gorro de un guardia me miró casi sin verme y me dijo: “Cálmese amigo, donde hay ambiente es afuera, aquí, imposible. Si no no andaría por estos sitios”

Me dio un baño de realidad. Entonces comprendí todo. Comprendí que el debate no iba a empezar, ya había comenzado. Que el hemiciclo a medio gas era su aforo habitual. Y que la Formación Profesional, pasaría por el atril casi sin hacer ruido. Escuché a los portavoces, a la Consejera, a la presidenta de la cámara, que cuando no se limaba las uñas cortaba el turno de palabra y dejaba los argumentos a medias. Escuché al portavoz de Educación del grupo popular hacer gala de las peores artes de la oratoria, el ninguneo, la descalificación, la chulería (un modelo para los jovenzuelos, eso sí, desde la tarima que le confiere autoridad) y ví a la Consejera de Educación conversar con sus amiguetes de bancada mientras los parlamentarios de la oposición le acercaban las demandas que habían podido recoger del profesorado.

Con tristeza, me detuve observando las sillas vacías de la tribuna y pensé: ellos ganan, vosotros no. Ganan ellos porque no hay ojos ni oídos que los estén viendo u oyendo. Porque tienen rienda suelta para relamerse en sus fantasías autocomplacientes. Porque nadie puede rebatir sus divagues. Cuando ellos cuentan lo maravilloso que es el trabajo que están haciendo en Formación Profesional, cuando dan cifras espectaculares de la inmensa inversión en Educación que están haciendo, cuando se felicitan por la calidad de sus PCPI, cuando cuentan que son los que más centros han creado, los que más profesores han nombrado, los que más han dignificado la FP, ningún testigo, ningún protagonista está ahí para verles mentir en sus caras. Solo están algunos parlamentarios de la oposición, que, con algunas excepciones, casi no se enteran de qué se está hablando porque están leyendo una revista, o chateando con amigos. Tal vez es un pensamiento infantil, pero me imaginé las tribunas llenas de gente, llenas de fiscales que con su mirada les obliguen a trabajar, a no mentir, a no leer revistas en el curro, a atender a quien les está hablando, a argumentar en lugar de chulear, en fin, cosas básicas. Parecidas a las que, en clase, reclaman a los más jóvenes, con tanta prosa y tanta ira.

Queridos profes, queridos políticos, hoy teníais examen de Educación para la Ciudadanía. Estáis suspendidos.

Una cámara, una sábana y muchos calcetines

noviembre 8, 2009

creatividadHablando en plata, cuánto cuesta hacer algo creativo?  En otras épocas, la creatividad audiovisual, por su elevado coste económico, estaba únicamente en manos de grandes productoras. El tsunami tecnológico de la última década, entre otras cosas, ha traído una cierta “democratización” del acceso a la tecnología. Hoy, en España, casi cualquier persona puede, con un esfuerzo razonable, acceder a un ordenador, una cámara de fotos o una cámara de vídeo. La telefonía móvil ha logrado reunir en un mismo aparto prácticamente todas estas tecnologías que nombramos antes. Y teléfonos móviles sí que hay.

Esto nos lleva al siguiente dilema: si antes podíamos echarle la culpa al dinero y a lo caras que eran estas herramientas para no emprender algún tipo de creación (música, pintura, fotografía, vídeo, blog, arte digital, diseño gráfico, dj’, etc), ahora que esas tecnologías se han hecho mucho más accesibles que años atrás, a quién vamos a culpar?

Tenemos que pensarlo, chavales. Conversando entre mosquitos, hemos pensado que es fundamental encontrar con rapidez a alguien a quién echar la culpa de que no nos “interese” (no podamos) escribir, componer una canción, dibujar, bailar,  armar una fotonovela con amigos, montar un corto entre colegas, crear un blog con las cosas que pensamos o sentimos. No para ser una estrella ni para convertirnos en millonarios. Sencillamente para no morir. Morir de sequedad, de infertilidad, de esterilidad. Quien puede escribir una carta a un amigo o amiga, o a su amante, o a su concejal de turno, tiene la extraña sensación de sentirse vivo. Aquel que es capaz de hacer un dibujo (sí, como los de primaria) o marcarse un baile, tiene la capacidad de traducir en imagen o movimiento algo que le viene de dentro y esto, la abstracción, es el pasaporte a los infinitos mundos de la creación. ¿Tanto nos gusta este mundo, así como está, como para no querer salir de él y explorar lo que hay más allá de esta tumba de cemento? Curiosamente, traspasar el límite del ladrillo es viajar hacia adentro, allí está el mundo infinito, del que podríamos coger las cosas que volvieran a este mundo, el de fuera, más vivible, más humano.

Por eso, chatos, pensar rápido en algo o alguien a quién poder echar culpas. Porque por la pasta no es. No quiero sugerir ni señalar a nadie, pero a los profes los tenemos ahí, regalados. Colaría perfecto el argumento de que ellos no han sabido enseñarnos estas cosas, que no nos transmitieron el gusto por crear, ni motivación alguna y que por eso no nos hemos embarcado en los mares de la creación.

En el extraño caso de que alguien decida no buscar culpables y ponerse en marcha creativa, el Mosquito, como siempre les deja un regalo. El artista israelí Oren Lavie ha realizado un vídeo clip con la técnica del Stop Motion de una de sus últimas canciones “Her morning Elegance”.

El coste de este trabajo ha sido elevadísimo pero no en dinero sino en creatividad. Sus materiales: una cámara, una bonita canción, una cama, varias sábanas, muchísimos calcetines, una docena de almohadas, una bufanda roja, y lo que parece un sinfín de horas. A que tenéis todo esto en casa? Bueno, como un regalo no es suficiente, les dejamos otro: una respuesta en vídeo a ese trabajo de Lavie hecho por una mujer, madre de dos hijos, que comienza a hacer sus pinitos en la técnica del Stop Motion. Vamos, que podría ser tu madre.

Experiencias de participación I. La bufanda

octubre 22, 2009

Hoy toca compartir experiencias. Hay lugares, aunque no lo crean, en los que chicos y chicas de tu edad, están formando parte de movimientos sociales muy importantes para sus comunidades, para sus barrios, para sus ciudades. En este caso, hablamos de la provincia de Santa Fé, en Argentina. Allí, desde la administración, han puesto en marcha el Gabinete Joven, un gabinete en el que jóvenes menores de 30 años se reúnen, debaten y acercan propuestas a los diferentes ministerios del gobierno de la provincia. En Santa Fé según parece, a los jóvenes no los dejan estar demasiado tranquilos. Permanentemente hay foros, asambleas, fiestas, celebraciones, reuniones, encuentros. Mucho que hablar, mucho que buscar, mucho que pensar, mucho que construir. Sin embargo, por lo que se ve y se puede conocer a través de la web, no parece que lo estén pasando mal.

En uno de estos foros, el 1er Foro Provincial de Juventudes de la Región 3 encontramos este discurso. La Ministra de Innovación y Cultura, Chiqui González, le habla a l@s jóvenes presentes en la inauguración del Foro. Son dos partes. Y las dos muy interesantes. Hay algo curioso que ya he comentado entre mis amigos mosquitos. Se ve que existe gente capaz de hablar y lograr que quienes están delante suyo le escuchen. Parece mentira pero es así. Existen personas capaces de comunicarse con la gente más joven. Mis amigos mosquitos me dicen que no, que eso no puede ser. Que los adultos han perdido ya cualquier posibilidad de comunicarse con los jóvenes, que no saben hacerlo, que no conocen las palabras, que no quieren hacerlo. Por eso les traigo el vídeo, porque creo que no es tan cierto. Solo hace falta mucha pasión por lo que se hace, mucha decisión para salir al encuentro, mucha confianza en el otro. Y tal vez ahí está el asunto. Si no hay comunicación entre unos y otros, es probablemente porque ya no esperan nada, el uno del otro.

Chiqui González dice muchas cosas interesantes. Me gustaría comentarlas con vosotr@s si tenéis un momento. En este primer vídeo, luego de las presentaciones y todo el rollo, esta señora se empieza a meter con vosotros: qué es ser joven? se puede ser joven toda la vida? se puede ser joven estando al margen?

En el segundo está su regalo. Chiqui es maestra y eso se nota. Es capaz de hablarnos de temas tan difíciles como la participación o la solidaridad con palabras bien simples. La bufanda que se teje entre todos es, con el permiso de nuestros amigos santafecinos, el regalo de los mosquitos para tod@s los que lean este blog.

Gracias a los amigos y amigas del Gabinete Joven del Gobierno de Santa Fé, y a Chiqui González, maestra de alma y ahora Ministra de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fé.