Archive for the ‘mosquito’ Category

Asamblea de Madrid: ellos ganan

noviembre 20, 2009

Como habrán podido comprobar, mis dotes de espía ya han sido probadas en el recordado episodio de los profes. Por lo comentarios recibidos, entiendo que no lo hice mal. Pero todo Mosquito necesita mejorar, perfeccionarse. Por eso, esta tarde he tenido el placer de acudir a la escuela que todo alado desea, la meca de los insectos, el templo del espionaje: la Asamblea de Madrid.

Acudí de incógnito a una comparecencia sobre Educación, específicamente sobre Formación Profesional. Como era de esperar, nadie reparó en mi presencia, así que pude elegir sitio. El hemiciclo, semivacío. Ya estarán por llegar, me dije a mi mismo, pensando en los diputados y también en el público que no daba señales de vida. Gracias a mis informantes, me había llegado el dato de que esa tarde se tratarían temas importantes de Formación Profesional (F.P.) y que el ambiente profesoril estaba muy movilizado ya que sufrían en carne propia los efectos y defectos de la política educativa madrileña. Por lo tanto, daba por hecho que las tribunas estarían a rebosar. En otra de mis misiones, oí decir a diferentes profes que la F.P. estaba muy mal, que los currículos no estaban terminados ni actualizados, que nadie sabía a dónde habían derivado a los numerosos alumnos que no lograron plaza en los diferentes grados a los que pretendían acceder, que la financiación para las becas Erasmus era prácticamente nula, que el nivel de inglés otro tanto, y así infinidad de críticas y análisis de primera mano sobre un asunto que nadie conoce mejor que ellos. Supe además, que casi todos los I.E.S. que imparten F.P. fueron invitados a acudir al Pleno y por eso me esperaba un ambiente interesante. Viéndome revolverme para todos lados, una mosca vieja y fondona que descansaba sobre el gorro de un guardia me miró casi sin verme y me dijo: “Cálmese amigo, donde hay ambiente es afuera, aquí, imposible. Si no no andaría por estos sitios”

Me dio un baño de realidad. Entonces comprendí todo. Comprendí que el debate no iba a empezar, ya había comenzado. Que el hemiciclo a medio gas era su aforo habitual. Y que la Formación Profesional, pasaría por el atril casi sin hacer ruido. Escuché a los portavoces, a la Consejera, a la presidenta de la cámara, que cuando no se limaba las uñas cortaba el turno de palabra y dejaba los argumentos a medias. Escuché al portavoz de Educación del grupo popular hacer gala de las peores artes de la oratoria, el ninguneo, la descalificación, la chulería (un modelo para los jovenzuelos, eso sí, desde la tarima que le confiere autoridad) y ví a la Consejera de Educación conversar con sus amiguetes de bancada mientras los parlamentarios de la oposición le acercaban las demandas que habían podido recoger del profesorado.

Con tristeza, me detuve observando las sillas vacías de la tribuna y pensé: ellos ganan, vosotros no. Ganan ellos porque no hay ojos ni oídos que los estén viendo u oyendo. Porque tienen rienda suelta para relamerse en sus fantasías autocomplacientes. Porque nadie puede rebatir sus divagues. Cuando ellos cuentan lo maravilloso que es el trabajo que están haciendo en Formación Profesional, cuando dan cifras espectaculares de la inmensa inversión en Educación que están haciendo, cuando se felicitan por la calidad de sus PCPI, cuando cuentan que son los que más centros han creado, los que más profesores han nombrado, los que más han dignificado la FP, ningún testigo, ningún protagonista está ahí para verles mentir en sus caras. Solo están algunos parlamentarios de la oposición, que, con algunas excepciones, casi no se enteran de qué se está hablando porque están leyendo una revista, o chateando con amigos. Tal vez es un pensamiento infantil, pero me imaginé las tribunas llenas de gente, llenas de fiscales que con su mirada les obliguen a trabajar, a no mentir, a no leer revistas en el curro, a atender a quien les está hablando, a argumentar en lugar de chulear, en fin, cosas básicas. Parecidas a las que, en clase, reclaman a los más jóvenes, con tanta prosa y tanta ira.

Queridos profes, queridos políticos, hoy teníais examen de Educación para la Ciudadanía. Estáis suspendidos.

Experiencias de participación I. La bufanda

octubre 22, 2009

Hoy toca compartir experiencias. Hay lugares, aunque no lo crean, en los que chicos y chicas de tu edad, están formando parte de movimientos sociales muy importantes para sus comunidades, para sus barrios, para sus ciudades. En este caso, hablamos de la provincia de Santa Fé, en Argentina. Allí, desde la administración, han puesto en marcha el Gabinete Joven, un gabinete en el que jóvenes menores de 30 años se reúnen, debaten y acercan propuestas a los diferentes ministerios del gobierno de la provincia. En Santa Fé según parece, a los jóvenes no los dejan estar demasiado tranquilos. Permanentemente hay foros, asambleas, fiestas, celebraciones, reuniones, encuentros. Mucho que hablar, mucho que buscar, mucho que pensar, mucho que construir. Sin embargo, por lo que se ve y se puede conocer a través de la web, no parece que lo estén pasando mal.

En uno de estos foros, el 1er Foro Provincial de Juventudes de la Región 3 encontramos este discurso. La Ministra de Innovación y Cultura, Chiqui González, le habla a l@s jóvenes presentes en la inauguración del Foro. Son dos partes. Y las dos muy interesantes. Hay algo curioso que ya he comentado entre mis amigos mosquitos. Se ve que existe gente capaz de hablar y lograr que quienes están delante suyo le escuchen. Parece mentira pero es así. Existen personas capaces de comunicarse con la gente más joven. Mis amigos mosquitos me dicen que no, que eso no puede ser. Que los adultos han perdido ya cualquier posibilidad de comunicarse con los jóvenes, que no saben hacerlo, que no conocen las palabras, que no quieren hacerlo. Por eso les traigo el vídeo, porque creo que no es tan cierto. Solo hace falta mucha pasión por lo que se hace, mucha decisión para salir al encuentro, mucha confianza en el otro. Y tal vez ahí está el asunto. Si no hay comunicación entre unos y otros, es probablemente porque ya no esperan nada, el uno del otro.

Chiqui González dice muchas cosas interesantes. Me gustaría comentarlas con vosotr@s si tenéis un momento. En este primer vídeo, luego de las presentaciones y todo el rollo, esta señora se empieza a meter con vosotros: qué es ser joven? se puede ser joven toda la vida? se puede ser joven estando al margen?

En el segundo está su regalo. Chiqui es maestra y eso se nota. Es capaz de hablarnos de temas tan difíciles como la participación o la solidaridad con palabras bien simples. La bufanda que se teje entre todos es, con el permiso de nuestros amigos santafecinos, el regalo de los mosquitos para tod@s los que lean este blog.

Gracias a los amigos y amigas del Gabinete Joven del Gobierno de Santa Fé, y a Chiqui González, maestra de alma y ahora Ministra de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fé.

La mala educación

agosto 19, 2009

Nuevas aventuras de Rodolfito, protagonista de la tira Conejo Frustrado de Mike Bonales.

Rodolfito, según lo define su creador, “es un conejo muy travieso y poco inteligente. Se podría decir que su coeficiente intelectual es similar al de una lombriz (sin ofender a esos simpáticos gusanos) Es ese tipo de niños que hacen las cosas y luego las piensan… y a veces ni eso.

Rodolfito es hijo de Rodolfo, que estaba casado con una coneja que lo dejó por otro tipo que resultó ser abogado. Ella se quedó con la casa y el coche pero no con su hijo Rodolfito. Sin un sitio donde vivir, no tuvo más remedio que mudarse, junto a Rodolfito, a la casa de su anciano padre. Desde entonces lucha por tener una convivencia normal, sin muy buenos resultados.”

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Este chaval me suena de algo…

Confesiones de una mosca

agosto 18, 2009

moscaEntre la multitud de reacciones que levantó este blog en sus primeros días, no pocos aprovecharon para descargar su ira contra los mosquitos en general y contra el mosquito educativo en particular, sacando a la luz antiguos rencores y naturales recelos. Nos acusaron de ser picadores inescrupulosos de conciencias, asquerosos alteradores de la paz educativa, transmisores de enfermedades libertarias y un sinfín de agravios que gustosos recibimos. Sin embargo lo que más ha molestado a la comunidad mosquitística fue aquel comentario en el que nos comparaba con las moscas y manifestaba preferencias por esta familia: “Más vale mosca conocida que mosquito por conocer”

Es por eso que nos vemos obligados a recuperar del archivo un texto censurado en su día por el Consejo Guardián de Moscas. Lo ponemos a disposición del respetable para que reflexionen y luego nos compartan sus conclusiones.

 

“Yo soy mosca. Y quisiera ser mosquito.

No suelo quejarme, las moscas no lo hacemos nunca, pero sí es cierto que últimamente estoy un poco harta de ser mosca. En un principio estaba muy contenta con la vida mosquil. Me atraía el hecho de poder ser todo lo guarra que quisiera. Como todos saben a las moscas se nos suele ver montadas sobre la cacona, tan contentas, saboreando cada grano de sorete perruno sin el menor problema. Como todas, yo también me dejaba los colmillos entre las tortas de perros, humanos, vacas, cochinos y cualquier otro animalejo que eche sus demonios en forma de excremento. Mis marrones, antes que un problema, eran mi deleite. Marrones más claritos, más oscuros, negruzcos, con pintitas, pétreos, sopas, altos como montañas o regordetes, todos mis marrones me vieron entregarme con amor a mi instintiva misión.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, algunas cosas empezaron a cambiar para mí. El hecho de ser siempre apartada de todos lados, menos de la mierda, comenzó a molestarme. Las personas no se sienten a gusto con una mosca en la oreja, o merodeando su comida. Las vacas han desarrollado una técnica casi perfecta de azote con la cola que más de una vez me pilló desprevenida y me dejó patitiesa. Y ni hablar de las ranas y los sapos. Malditos. Su última víctima fue mi cuñada. Se la llevaron sin avisar, como siempre. Fue una pérdida muy grande para mi hermano, aunque en la familia ahora se respira cierto alivio. Nunca vimos con muy buenas antenas a esa chica.

Nos apartan de todos lados y no podemos reaccionar de ninguna manera. No tenemos aguijón, no podemos picar, no podemos inyectar veneno mortal, ni siquiera hacer llorar a los niños. Solo podemos intensificar la molestia, aumentar la velocidad del aleteo para que nuestro sonido se convierta en insoportable. Pero nada más.

En cambio los mosquitos son pequeños, ágiles, limpios. Conocen sus limitaciones pero también son conscientes de su poder. No pasan el día entre porquerías y tienen la cabeza despierta. Saben lo que buscan. Quieren picar, quieren inflamar las pieles, revolver la sangre robándose un poco. Pican en cualquier sitio, en la cabeza, en las manos, en los pies, en los cuellos. Saben el riesgo que corren. Suelen morir aplastados por manotazos veloces y tienen una vida más corta que la nuestra. Sin embargo ahí siguen, buscando dónde picar, tratando de cumplir su misión. Eso sí es vida! Lo dice una mosca. Y quisiera ser mosquito.”

Entonces, tú qué? Mosca o Mosquito?

Eclosión del mosquito educativo

agosto 4, 2009

Nace el Mosquito Educativo con el fin de aguijonear a los chavales que se sienten con ganas de hacer algo distinto a aburrirse viendo la tele o perdiendo el tiempo. Para quienes quieren aprovechar y trabajar en grupo, compartir experiencias de compromiso social, conocer otras realidades donde los jóvenes podemos decidir…

Para buscar ser críticos con el modelo de vida que nos promete un futuro de peleles con barrigas cerveceras y futbol de fin de semana o de marujas esclavizadas.

Para poder reclamar a nuestros profesores más compromiso y que nos enseñen (y den ejemplo de ello) también a pensar, a organizarnos, a decidir y a participar de verdad y en igualdad de condiciones en todo lo que nos afecta.

Par poder promover exigencias, reclamaciones, campañas en favor de los demás…

Queremos servir como puente para compartir experiencias de participación, tanto en los institutos, como en los grupos y movimientos sociales, en los grupos de amigos…

El mosquito quiere picar a los dormidos.

A despertar.