Archive for the ‘Educación para la Ciudadanía’ Category

Despertamos al abuelo

mayo 15, 2011

El cuadro de situación es el siguiente.

Mosquito retirado en paradisíacas playas picaba y picaba sin pensar en mañana. Disfrutaba de su merecido retiro. Sin embargo, un ruido que cada día es más fuerte, lo obliga a esforzarse por no pensar y seguir así en el limbo de su dorado retiro. Pero, como todos sabemos, una vez que te joden la siesta, no hay manera de hacerse el dormido por mucho más tiempo.

Así que Mosquito pega la vuelta, bate sus alas y se acerca de nuevo al barrio. Al primero que se encuantra es al abuelo, aquel que era mejor que no despertáramos. Más despierto que nunca. Y junto con él, cientos de personas despiertas, de pie, indignadas, preparando la marcha para ganar la calle.

Me pareció una visión, un sueño, una película. Pensé, como tantas veces escribí aquí, que en España la gente no se moviliza, no protesta. Pensé que era esa la condición para ser un español decente. Que luego de tanta lucha, tanto conflicto, tanta sangre, el español de ley estaba dispuesto a tragarse todos los sapos que hiciera falta y que solo estaba habilitado para indignarse con su equipo de fútbol o contra su presidente en el bar, ladrando con la furia de un perro de caza, pero en el bar. Después de ver como la política y la banca se iban de fiesta, con orgía incluida y luego, resacosos y con la corbata y el rimel desaliñados, comparecían risueños en sus televisiones y pedían a la gente común que le pagara la juerga, sin que nadie dijera ni mú, pensé que ya lo había visto todo. Luego de compartir un agradable botellón con los jóvenes que saben que son una generación hiper titulada condenada al desempleo y después de comentar entre risas lo bien que estaban antes, cuando aún soñaban con el mileurismo, me planteé mi jubilación como Mosquito.

Pregunté qué había pasado y me mostraron algunas cosas que desde mi retiro no había tenido la posibilidad de descubrir. Según parece, el último tiempo ha sido algo así como la era de Sodoma y Gomorra de la economía mundial. Una auténtica juerga financiera y por lo visto, algunos desperfectos en la organización de la fiesta han hecho que hubiera que poner unos euritos de más. Pero según me comentan, con un poco de ajuste de la población mundial y unos cuantos millones de personas que se pasen del otro lado de la línea de pobreza, la fiesta podría mantenerse por unos añitos más. Para ilustrarme un poco más me enseñaron un documental muy interesante. Inside Job que nos enseña los errores que no debemos cometer si queremos montar una buena partuza financiera.

Otro de los factores que han hecho despertar a tanta gente han sido unos vecinos ruidosos. Parece que un buen día, una parte del mundo asumió que vivir en la opresión y la miseria es morir y decidió plantarse ante dictaduras que todos creían eternas e inamovibles. Túnez, Egipto, Libia, Marruecos y muchos más empiezan a mostrarle al mundo que aún queda indignación suficiente para ponerse de pie.

Y por último, en estas tranquilas tierras europeas, algunos abueletes deciden mandar un mensaje a los más jóvenes. Aquel abuelo que preferíamos dormido para que no viera las condiciones en las que hoy se vive y se trabaja, es el que decide escribir una carta a los jóvenes invitándoles a algo muy básico: “¡Indignaos!” Y resulta que el abuelo es Stéphane Hessel, un veterano de la resistencia francesa de 93 años. Y junto con él, otro abuelo, José Luis Sampedro de  94 años, invita a todos los jóvenes españoles a resistir y a crear. Casi centenarios, los abuelos llegan con su mensaje a cientos de personas que hoy mismo, 15 de Mayo se movilizan en toda España pidiendo Democracia Real Ya!.

Así que este Mosquito decide batir sus alas y prepararse para salir esta tarde a ver como una generación se pone en pie, algo que pensé que no vería y que según parece, solo es el principio.

ESTA TARDE, Domingo 15 de Mayo, 18:00 marcha de Cibeles a Sol por una Democracia Real Ya!

Nos vemos allí!

Se puede matar, muchachos.

noviembre 20, 2010

Es sabido que en tiempos de crisis, aflora entre la gente un olfato casi animal que busca con minuciosidad dar con alguna ganga, algún chollo. Se buscan las ofertas de los supermercados, el compre uno y lleve dos, se comparan marcas hasta dar con la más conveniente y así se busca resolver el día a día manteniendo cubiertas las necesidades básicas de alimentación.

Ahora bien, en los últimos tiempos, la oferta de ocasión es un producto distinto que viene a solventar necesidades más primarias, más oscuras: la muerte.

Si bien contamos con numerosos ejemplos de esta corriente comercial, la aparición estelar en el mercado de ofertas la tuvimos hace unos meses cuando vimos cómo el ejército de Israel nos daba la pauta de que se puede matar tranquilamente a coste cero. Fue la gran ganga del mes de mayo pasado. Se puede abordar un barco humanitario, enfrentarse violentamente con equipamientos de la más moderna tecnología militar a activistas con palos o a lo sumo algún cuchillo, liquidarlos en un abrir y cerrar de ojos y no tener ninguna consecuencia.

Ahora vemos un nuevo capítulo de esta moda internacional. La policía de Marruecos entra por la fuerza en un campamento de protesta pacífica del pueblo Saharaui y ante la cara de nada de la comunidad internacional, se carga el campamento dejando atrás muertes, desapariciones y torturas. Y no pasa absolutamente nada.

Sin embargo, podríamos caer en un error y sacar conclusiones fatídicas para cualquier mortal, normal y corriente que un día le entren ganitas de matar tranquilamente a su vecino, a su profesor de filosofía o al amante de su novia. Aunque pudiera parecer lo contrario, el chollo de matar no está al alcance de todos.

Es por eso que el Mosquito, en su afán de educar a la juventud, acerca a su público este primer manual sobre “Cómo matar tranquilos y no comerse veinte años en el trullo”.

Extracto del capítulo IV “Instrucciones técnicas para ejecuciones extra-judiciales gratuitas”

  1. Construye un país
  2. Hazlo miembro de la ONU
  3. Apúntate a todos los organismos de derechos humanos que encuentres. No importa si los conoces o no, sino que aparezcas en todos, aunque sean los del barrio.
  4. Hazte amigo comercial de tus compis de la ONU. Algún gasoducto que tengas a mano, petróleo, armas, o algo que puedas intercambiarle a tus nuevos amigos. Candidatos especialmente fáciles son España, Francia o Estados Unidos.
  5. Procura que en tu país haya algún grupito de radicales peligrosos que puedas controlar pero que a su vez te sirvan como amenaza en momentos de negociación. Del estilo de “Si no me dejan ametrallar tranquilo, tal vez no pueda controlar al perro rabioso que tengo en casa”
  6. Señala un enemigo malísimo, terrible, poderosísimo. En general suele bastar con decir que tus vecinos son “terroristas”. Un ejemplo puede ser “En el bar de la esquina están tomando vino fino unos terroristas” y ya puedes disparar el misil aire-tierra contra el bar Manolo’s.
  7. Una vez en faena, puedes gasear, arrasar, acribillar, secuestrar, violar, golpear o torturar pero siempre en “defensa propia”, o por lo menos eso es lo que debes decir cuando vayas, días después, a hablar en la ONU. Ellos te comprenderán.

Finalmente es importante resaltar que si no cumples estas normas ni se te ocurra matar, ni insultar, ni pasarte en el límite de velocidad, ni copiarte en un examen, porque vas de culo. Todas las cosas que te han dicho en casa, en el cole, en la iglesia, todas esas normas, que no se puede esto, que no digas lo otro, que el respeto, que la educación, que los mandamientos, todo eso, que por supuesto prohíben matar, son de obligado cumplimiento para todos los que no acrediten estos requisitos anteriormente citados.

Así que si eres un pringado estudiante/a, parado/a, mileurista, panoli o jubilado/a, lo sentimos, esta oferta no es para tí.

Cuál es tu problema?

noviembre 17, 2010

Eso. Cuál es tu problema? No estaba. Me tuve que ir. Tuve que dejar de escribir. El Mosquito dejó de batir sus alas. Y qué?

Nunca te pasó? Nunca te aplastaron contra una pared? Nunca te arrancaron las patas entre carcajadas e insultos? Nunca te ahogaron en una tasa de té caliente? Nunca te encerraron en un puño hasta dejarte sin aire, ahogándote con tu propia lengua? Nunca recibiste, en la indefensión absoluta, un certero golpe de periódico que deja todo cancelado, suspendido para dentro de mil vidas? Al Mosquito le pasó.

Desde ese lugar donde me quedé, casi como quien está mirando un vídeo, pude ver todo lo que pasó en estos meses. Sin atinar a moverme, vi juventudes en pie de guerra, políticos en campaña electoral, sindicatos en decadencia, economías respirando de mentira y familias sucumbiendo de verdad. Lo ví con los ojos vidriosos de un Mosquito mudo, disecado.

Sin embargo, una vez más, unos imberbes vinieron a fastidiarlo todo. Nada es más tranquilizador que un certificado de defunción. Y ahí tuvieron que venir, niñatos buenos para nada, a decir que no, que nada de finales. Que al contrario, que ahora viene lo bueno. Que es el tiempo de decir lo que otros no dicen. Que es momento de pensar, de hablar, atropellar, enloquecer,  arrollar, amedrentar y revolver a estos que permanentemente “dicen poco, porque saben poco!”. Tiempo de sacudir a los que, como el Mosquito, veían con ojos de lata como la mugre lo cubre todo.

Sabido es que a este alado, dar guerra le gusta más que a un político una cámara. Así que aquí estamos, gracias a Calle 13, al Residente, al Visitante, de nuevo listos para el vuelo.

Calle 13, estos tremendos puertorriqueños (ya hablaremos de ellos y su música), sacan disco nuevo, “Entren los que quieran”. Este primer corte de su disco, “Calma Pueblo” fue censurado en muchos países latinoamericanos. Así que ahí lo tienen. Querías sopa? Pues toma dos tazas.

Asamblea de Madrid: ellos ganan

noviembre 20, 2009

Como habrán podido comprobar, mis dotes de espía ya han sido probadas en el recordado episodio de los profes. Por lo comentarios recibidos, entiendo que no lo hice mal. Pero todo Mosquito necesita mejorar, perfeccionarse. Por eso, esta tarde he tenido el placer de acudir a la escuela que todo alado desea, la meca de los insectos, el templo del espionaje: la Asamblea de Madrid.

Acudí de incógnito a una comparecencia sobre Educación, específicamente sobre Formación Profesional. Como era de esperar, nadie reparó en mi presencia, así que pude elegir sitio. El hemiciclo, semivacío. Ya estarán por llegar, me dije a mi mismo, pensando en los diputados y también en el público que no daba señales de vida. Gracias a mis informantes, me había llegado el dato de que esa tarde se tratarían temas importantes de Formación Profesional (F.P.) y que el ambiente profesoril estaba muy movilizado ya que sufrían en carne propia los efectos y defectos de la política educativa madrileña. Por lo tanto, daba por hecho que las tribunas estarían a rebosar. En otra de mis misiones, oí decir a diferentes profes que la F.P. estaba muy mal, que los currículos no estaban terminados ni actualizados, que nadie sabía a dónde habían derivado a los numerosos alumnos que no lograron plaza en los diferentes grados a los que pretendían acceder, que la financiación para las becas Erasmus era prácticamente nula, que el nivel de inglés otro tanto, y así infinidad de críticas y análisis de primera mano sobre un asunto que nadie conoce mejor que ellos. Supe además, que casi todos los I.E.S. que imparten F.P. fueron invitados a acudir al Pleno y por eso me esperaba un ambiente interesante. Viéndome revolverme para todos lados, una mosca vieja y fondona que descansaba sobre el gorro de un guardia me miró casi sin verme y me dijo: “Cálmese amigo, donde hay ambiente es afuera, aquí, imposible. Si no no andaría por estos sitios”

Me dio un baño de realidad. Entonces comprendí todo. Comprendí que el debate no iba a empezar, ya había comenzado. Que el hemiciclo a medio gas era su aforo habitual. Y que la Formación Profesional, pasaría por el atril casi sin hacer ruido. Escuché a los portavoces, a la Consejera, a la presidenta de la cámara, que cuando no se limaba las uñas cortaba el turno de palabra y dejaba los argumentos a medias. Escuché al portavoz de Educación del grupo popular hacer gala de las peores artes de la oratoria, el ninguneo, la descalificación, la chulería (un modelo para los jovenzuelos, eso sí, desde la tarima que le confiere autoridad) y ví a la Consejera de Educación conversar con sus amiguetes de bancada mientras los parlamentarios de la oposición le acercaban las demandas que habían podido recoger del profesorado.

Con tristeza, me detuve observando las sillas vacías de la tribuna y pensé: ellos ganan, vosotros no. Ganan ellos porque no hay ojos ni oídos que los estén viendo u oyendo. Porque tienen rienda suelta para relamerse en sus fantasías autocomplacientes. Porque nadie puede rebatir sus divagues. Cuando ellos cuentan lo maravilloso que es el trabajo que están haciendo en Formación Profesional, cuando dan cifras espectaculares de la inmensa inversión en Educación que están haciendo, cuando se felicitan por la calidad de sus PCPI, cuando cuentan que son los que más centros han creado, los que más profesores han nombrado, los que más han dignificado la FP, ningún testigo, ningún protagonista está ahí para verles mentir en sus caras. Solo están algunos parlamentarios de la oposición, que, con algunas excepciones, casi no se enteran de qué se está hablando porque están leyendo una revista, o chateando con amigos. Tal vez es un pensamiento infantil, pero me imaginé las tribunas llenas de gente, llenas de fiscales que con su mirada les obliguen a trabajar, a no mentir, a no leer revistas en el curro, a atender a quien les está hablando, a argumentar en lugar de chulear, en fin, cosas básicas. Parecidas a las que, en clase, reclaman a los más jóvenes, con tanta prosa y tanta ira.

Queridos profes, queridos políticos, hoy teníais examen de Educación para la Ciudadanía. Estáis suspendidos.